2da parte- Historia- Fiesta del Carmen de la Tirana



Historia de los bailes

La aparición del baile como expresión de fe, es muy temprana. Sus raíces se inscriben en las danzas culturales de los indígenas de toda América. Estos llamados “bailes de indios” fueron combatidos y despreciados durante mucho tiempo. Hay antecedentes de bailes al interior de los templos, en él todavía la danza presente en el alma misma del pueblo que persevera en ella. La plenitud de ellas se encuentra en las fiestas patronales de los pueblos.

A la tradición oral sobre el origen del Santuario se unen los datos históricos que se conservan. Este pueblo de origen minero, leñadores, arrieros y peones, dependía de la parroquia del oasis de Pica a unos cuarenta kilómetros al Sur Este.




Ruinas - Primer Templo antiguo

Del primer templo, destruido por un terremoto en 1868, quedan sólo sus ruinas. Actualmente junto a ella se ha construido uno nuevo siguiendo las líneas de los templos andinos.

Segundo Templo
Encendido en 1880.

El actual Templo

Se comienza a construir con la ayuda de los mineros de toda la pampa. La guerra del Pacífico interrumpe las faenas, pudiéndose inaugurar sólo en 1886. Es construido sobre una base de madera forrado con planchas de zinc. La reconstrucción del templo permitió la remodelación del pueblo en torno a él.

La data de la presencia de los bailes religiosos en La Tirana es oscura. Hay algunos antecedentes que muestran que antes de 1879, inicio de la guerra del Pacífico, existían grupos de bailes de origen aymara que celebraban la transfiguración el 6 de Agosto. Con la presencia de la soberanía chilena, se comenzará a celebrar el día 16 de Julio la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Chile.

El baile de los chinos es una de las cofradías no aymaras de más antigua data: 1901. Hacia 1920 aflora una gran cantidad de nuevas cofradías que tienen su centro en el poblado de Pozo Almonte. Los bailes más antiguos en La Tirana son:

Los Llameros o Pastoriles, que representan la domesticación de la llama.

Las Cuyacas, con una majestuosa danza de origen incaico acompañada de instrumentos autóctonos.

Los Chunchos, baile de la selva, que simboliza una danza.

Los Chinos, aparecen en Andacollo, su origen son los mineros que festejan a su Virgen. Ellos son sus servidores. La influencia de la gran presencia china en el Norte que lleva a identificarlos con la raza oriental.

Los Morenos, baile de negros africanos asumidos por el mestizaje. Expresa el ansia de la libertad.

Hacia los años 30 aparecen los Pieles Rojas, los Indios Dakotas, Gitanos, Promeseros, Romeros, Gauchitos, Huasos, Ali-Ba-Bá, Sambos, Sambos Caporales, Kallaguayas, Kullaguas, Kalahuallos, Kullahuada, Osadas Bolivianadas, cosacos y otros tantos más que van haciendo multicolor la fiesta.

Las grandes Diabladas surgen en 1960, cuando Don Gregorio Ordenes, forma una compañía de Diablos. Han sido las Diabladas, inspiradas en las Morenadas bolivianas, las que se han convertido en un símbolo de la fiesta de La Tirana para el resto del país y el exterior.

La disciplina y la moral de la fiesta a comienzos de siglo al parecer dejaba mucho que desear. Surgen la presencia de grandes caporales: Manuel Mercado, Aniceto Plaza.

En 1965 surge la Federación de Bailes Religiosos, que recibió la personalidad jurídica de la Iglesia el 12 de Julio de 1968.

La apertura de la Iglesia con el Concilio Vaticano II, la presencia providencial del obispo de entonces, José del Carmen Valle, la del Padre Ramiro Avalos, Don Humberto Morgado, primer Presidente de la Federación de Bailes, hizo que se iniciara un camino de encuentro entre bailes religiosos, dirigentes y clero. En los últimos años habría que mencionarse al Padre Javier García, español misionero que dejó su vida en estas tierras, con un servicio dedicado completamente a la fiesta.

Desde entonces se ha iniciado un camino difícil, arduo de buscar una celebración que recoja lo que es la expresión popular y la Fe de la Iglesia. En esta tarea han contribuido muchos hombres y mujeres que con su Fe han ido abriendo camino. A ellos va dedicado este trabajo...

Autor: + Monseñor Marco Ordenes.

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